Vale Stade: “El mundial en que le gané a mi cabeza”


Race Report Mundial Ironman 70.3 Sudáfrica 2018

Mi historia deportiva comenzó hace no mucho tiempo y con pocas expectativas. Aterricé en la rama de Triatlon UC sólo con el objetivo de aprender a nadar… nunca había corrido ni 1 km, y no me subía a una bicicleta desde los 10 años, así es que correr un triatlón estaba lejos de mis pensamientos.

Al poco tiempo me fui entusiasmando y motivada por mis compañeros de rama, con poco entrenamiento y sin pensarlo mucho corrí mi primer Pucon. Sufrí mal, me demoré todas las horas reglamentarias y más!! pero me quedó gustando ese “desafiarme a mi misma” y quise ir por más.  Este año, ya más preparada y consciente a lo que iba, corrí dos 70.3, Pucon y Lima. Fueron duros desafíos, pero ya me estaba empezando a gustar esto y quería ir por más!!

El día que me llegó la invitación al Mundial no podía más de alegría, no se me había pasado ni por la mente pensar que yo podría ir a un Mundial.  Pero la alegría duro poco, porque ese mismo día entrenando me desgarré un gemelo.  Luego vino la duda si aceptar o no la invitación, entre el desgarro y un periodo un poco difícil en la pega, finalmente decidí jugármelas por sacar todo adelante, pega y entrenamiento… ufff, fueron meses intensísimos.

Llegamos a Port Elizabeth casi una semana antes de la competencia para tener tiempo de preparar la carrera con calma. Esa fue una muy buena decisión. Tuve tiempo de repasar la carrera en mi mente una y otra vez, de solucionar todos los imprevistos, de ponerme nerviosa y desponerme nervios. Pero habían dos temas que me tenían inquieta, el viento en la bicicleta y nadar en el mar; esta sería la segunda vez en mi vida que nadaba en el mar.  Para bajar mi ansiedad fui a probar la ruta, ese día no había mucho viento, así es que no pude acotar mucho esa incertidumbre. El día antes de la competencia me tocaba probar el mar, pero ese día mi cabeza me jugó una mala pasada, se me vinieron todos los fantasmas encima, y terminé entrando al agua llorando de angustia. Por suerte soy cabeza dura y seguí nadando hasta calmarme, y comprobé que no pasaba nada, los fantasmas se fueron, y volví a la calma.

El día de la competencia estaba tranquila, ya me había puesto lo suficiente nerviosa antes, así es que chao nerviosismo, y decidí disfrutar al máximo esta tremenda oportunidad que la vida me estaba regalando. Tenía una planificación y pretendía seguirla al pie de la letra. Entré al agua bien, pero a los pocos metros volvió la angustia, por suerte había aprendido que no pasaba nada, así es que a seguir no más. Todo el nado fue una lucha con mi cabeza, pero siempre segura que lo lograría. No cumplí con el tiempo que había planificado, pero habían sólo 3 minutos de diferencia que esperaba recuperarlos en la bici o en el trote. Primer objetivo cumplido!

Luego me subí a la bici, y oh sorpresa, el viento era del terror!! Costaba mucho pedalear, las bajadas no se podían aprovechar, y al kilómetro 20 me di cuenta que estaba lejísimos del tiempo que había planificado. Todo mal!! Estaba a años luz de lograr lo que quería hacer. Por minutos me desmotivé, pero rápidamente decidí tirar toda la carne a la parrilla y dar la vida en el pedaleo, aunque eso significara bajarme a correr sin piernas… de eso tendría que preocuparme más tarde, ahora había que salvar la bici!! Pedaleé con todo, tan concentrada que no vi ningún mono en el camino, ni delfines en el mar como algunos vieron.  No logré el tiempo que tenía pensado, sin embargo quedé conforme de haber logrado revertir la situación. Otro check más!

Llegué a parque cerrado, me bajé de la bici como pude, y como supuse no me quedaban muchas piernas, pero si muchas ganas todavía!! Además, tenía mi plan, el cual pretendía seguir al pie de la letra. Me dolía todo, hacia calor, estaba cansada y todavía me faltaban 21 largos kilómetros. Ya a esas alturas mi cabeza y yo estábamos más alineadas, así es que me olvidé de mi dolor, del calor y la distancia y me enfoqué en mi respiración y en el ritmo que necesitaba para seguir mi plan y terminar la carrera, iba concentradísima. Y así corrí prácticamente los 21 k, hasta que me encajoné en el callejón rumbo a la meta. Ahí escuché la gente gritando, vi la alfombra roja, escuché al locutor de fondo y vi la pantalla gigante que mostraba las competidoras que iban llegando a la meta, y al fondo veía a Folo sentadito con su cámara esperándonos, no podía más de alegría!! Estaba a segundos de lograrlo!! Crucé esa meta más que feliz, con los brazos en alto y una sonrisa que era más grande que mi cara, lo recuerdo como un gran momento.

Esta fue mi experiencia, mi aprendizaje, mi triunfo, pero no podría haberlo logrado sin el apoyo de tanta gente que fue parte de este proceso. Muchas gracias a mis entrenadores de la UC por la dedicación, al Tomi (mi hijo) por su generosidad, a mi familia y amigas por la paciencia, a mi Doc que me sacó la lesión, a mi jefe, a Trichile, y a mi partner por acompañarme y motivarme todo el tiempo, y por convencerme que yo podía, y tenía razón!! Pude… y ahora voy por más.

por Vale Stade

Fecha de la carrera: Domingo 01 de septiembre de 2018

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