Nicolás Barrios: “Mi primer Mundial Ironman 70.3”


Race Report – Campeonato Mundial IRONMAN 70.3 Niza 2026

Lejos la medalla más linda que me he llevado. Primer Mundial Ironman y acompañado de mis personas favoritas, no puedo pedir más.

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Esta historia empieza mucho antes de la largada, empieza con una promesa. Se la había hecho a mi hijo después de no poder llevarlo al Mundial de Challenge Samorín en Eslovaquia el 2024, y esa promesa fue el motor que me hizo correr hasta lo último que tenía en el Ironman de Puerto Varas para lograr la clasificación. Fui el último clasificado. Ahí comienza la historia real. 

El camino lo preparé junto a mi equipo de AR3, en específico con mi coach Javi Zamorano, meses enteros de sacrificio que hoy se sienten en cada línea de este relato.

Tiempo total: 6:36 — 1.9k / 93k / 21k, con un calor infernal. De esas 6:36, estuve 1:25 horas completamente detenido (según Garmin) por una caídas y dos pinchazos, sin contar los minutos extra que perdí pedaleando pinchado antes de llegar a los mecánicos.

Nado 

El mar venía movido, no lograba ver bien las boyas que me indicaban por dónde tenía que ir. La competencia fue ruda, recibí varios golpes y manotazos en el agua, y la salida estaba llena de piedras. El nivel de los competidores era altísimo. Salí de ahí con el corazón acelerado, sabiendo que el día iba a ser exigente, pero decidido a disfrutarlo pase lo que pase.

La transición me la tomé con calma, a propósito. Quería disfrutar la carrera, aunque sin dejar de lado la competitividad y así vivir cada segundo de lo que estaba sucediendo y no solo correr en piloto automático.

Ciclismo

Duro. Muy duro. A eso le sumo que me caí al kilómetro 2, me generó un dolor tal en las muñecas que no me dejaba tomar bien el manillar. En esa caída rompí los cambios y volaron los shifters de ambos cachos de la cabra, las botellas y el CO2 que no pude recuperar. Fue un golpe físico y también anímico, sentir que el plan se me desarmaba tan temprano.
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Como si fuera poco, se sumaron dos pinchazos en la rueda delantera: uno en el kilómetro 12, el cual pude arreglar cambiar la cámara pero no tenía con qué inflarla, hay perdí 15 minutos y luego un segundo pinchazo en el kilómetro 32, donde ya no tenía otra cámara de repuesto, por lo que tuve que pedalear 4k pinchado, con rabia, impotencia y mucha pena sin la certeza de que los mecánicos de la organización pudieran brindarme la ayuda que necesitaba, por suerte para mi lograron ponerme de vuelta en carrera cambiándome el neumático y la cámara, ya que al pedalear pinchazo raje todo. En ese punto estuve detenido 1 hora, ya que no era el único con problemas y el neumático rajado lo vieron cuando ya habían montado la rueda en la bicicleta.

Al terminar el arreglo me dijeron que me fuera con cuidado porque el neumático tenía pequeñas burbujas, al subirme rompí en llanto, pero la convicción de terminar la carrera ya estaba planteada desde que volví a subirme a la bicicleta luego de la caída. El cuidado que me dijeron que tuviera duró 5 minutos, bajé con lo que me quedaba, estaba modo “se rompe o se raja”.

Trote

Con el calor infernal ya instalado y la cabeza quemada, muy agitado no solo físicamente sino mentalmente y con las heridas en el cuerpo, sangrando bajo la costilla, en la rodilla y mis dos manos, corrí con todo lo que tenía, cada grito de aliento y empuje me movían más que los geles que me iba tomando. Ya en el kilómetro 18 sentí que me iba a desmayar, el cuerpo ya no daba más, probablemente fue cuando más miedo sentí, pero saber que ahí estaban esperándome las dos personas más importantes de mi vida fue lo que me sacó adelante cuando ya no me quedaba nada. Terminé la carrera con contracturas bajo las costillas, justo donde había recibido los golpes, producto también del esfuerzo extra que hice durante toda la carrera tratando de recuperar algo del tiempo perdido. Cruzando la meta, con el objetivo cumplido me llevaron a enfermería.   Imagen_3_Race_Report_Nicolas_Barrios_Mi_primer_Mundial_Ironman_70.3.md.png

Ya con la carrera terminada debo admitir que me dolía más el corazón que las heridas del cuerpo, pero el ejemplo que quería dejarle a mi pequeño Balta fue más grande que cualquier dolor o contratiempo. Quería abrazar a mi Caro al final y decirle que logramos lo que preparamos, porque sí, esta carrera no se prepara solo. Ningún Ironman se prepara solo: son horas de ajustes y apoyo familiar para intentar vivir como deportista siendo, como la gran mayoría, un trabajador más.

Cerramos un ciclo como jamás imaginé. Fueron meses de entrenamiento duro, meses de ser papá (de un hijo deportista, ctm que consume tiempo), pololo, emprendedor, hijo, hermano, amigo y muuuchos roles más. Imagen_4_Race_Report_Nicolas_Barrios_Mi_primer_Mundial_Ironman_70.3.md.jpg   

Soy un agradecido de la vida, de poder vivir, sentir y disfrutar cada momento junto a los míos.

Al final, el triatlón nunca se trató de lograr buenos tiempos, sino de crecer como persona y como ser humano, no solo físicamente sino mental y espiritualmente. 

Esta carrera además de llenarme de orgullo, de hacerme subir al siguiente nivel, me dejó con un hambre tremenda para lo que viene. Volveré a estar en un Mundial y volveré más fuerte.

Gracias totales a todos quienes participaron en este proceso, quienes tuvieron palabras de aliento y gestos de apoyo antes, durante y después. Estoy en el camino correcto y con las personas correctas, rodeado de amor y empuje.
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Vamos con todo y por más.

Por Nicolás Barrios

Fecha de la carrera: Domingo 13 de septiembre de 2026

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