Eduardo della Maggiora: “El 4 de Septiembre de 2016 es un día que jamás se me va a olvidar”


Race Report Mundial IM 70.3 Australia 2016

Clasificar a este mundial fue algo totalmente inesperado. Fue en Ecuador, hace poco más de un año, que este increíble sueño se hizo realidad. Ecuador fue mi segundo 70.3 y el quinto triatlón de mi vida y haber clasificado ahí fue simplemente algo que no estaba en mis planes y fue el principio de esta increíble travesía de casi 1 año que culminó hace algunos días en Sunshine Coast, Australia.

La preparación

A principios de este año y después de correr Pucón, planificamos (con mi gran coach Rubén Arias!) la temporada completa y que iba a estar enfocada en llegar en un 100% al mundial 70.3. Hicimos una planificación detallada, semana a semana, mes a mes, y período por período, de cada una de las disciplinas, incluyendo algunas carreras a lo largo del año.

La vida del deportista amateur (y que quiere ser competitivo!) requiere de bastantes horas y sacrificios. Tengo la suerte de tener un trabajo que me da bastante flexibilidad, pero al mismo tiempo requiere bastantes horas diarias (en promedio 10 a 12 horas) y viajes, por lo que el ser ordenado y planificado con los entrenamientos se convierte en algo esencial. Algunas cosas que puse como pilares centrales en mi entrenamiento hacia Australia fueron las siguientes:

Considerar la recuperación y nutrición (grande Felipe Araya!) como una cuarta y quinta disciplina.

Priorizar calidad sobre cantidad; durante los 6 meses de preparación hacia el mundial en promedio mis horas de entrenamiento semanales fueron 12.3hrs (con una varianza de +/-2.4hrs semanales para los que les interesan los números!).

Incluir entrenamientos funcionales 1-2 veces por semana.

Entrenar de manera polarizada; hacer los entrenamientos largos y lentos “MUY lentos” y los de intensidad “MUY rápidos”.

Entrenar “la cabeza”; hacer 3+ horas de rodillo con intervalos a las 5am, nadar 6 kms seguidos en piscina o sesiones de 30 minutos de sauna después de entrenamientos largos no sólo ayudan a mejorar la parte física, pero mucho más importante ayudan a preparar al cuerpo a rendir en condiciones cuando la cabeza te pide parar (que es lo que generalmente ocurre en los kilómetros finales de un 70.3 o Ironman).

La previa


Llegué 1 semana antes a la carrera, principalmente para acostumbrarme al cambio de horario. En Chile de todas formas empecé a entrenar 1 semana antes de partir a la hora local que iba a ser la carrera para empezar con un poco mas de tiempo la adaptación fisiológica del cuerpo al cambio de hora. Esa semana entrené rodillo y corrí a horas que generalmente no lo hago (9/10pm hora de Chile que eran las 8/9am hora local, hora a la cual iba a estar pedaleando y corriendo en Australia). Creo esto me ayudó a pasar el jetlag mas rápido y casi desde que llegué me sentí muy bien.

Desde el primer día que llegué a Sunshine Coast me sentí extremadamente afortunado de estar ahí y cada entrenamiento lo hacía con una sonrisa de oreja a oreja, disfrutando cada momento a concho. El ambiente que se vive la semana antes de la carrera es espectacular, y a esto sumarle que teníamos un equipo Chileno con personas increíbles con las que compartimos todos los días, hizo que la experiencia fuese incluso más especial.

Como siempre antes de las carreras más importantes, preparé un plan de carrera muy detallado con los ritmos, rangos, nutrición, hidratación y suplementación en cada etapa de la carrera. También preparé distintos escenarios para un “Plan B” de qué hacer y cómo reaccionar en caso las cosas no salieran como quería, que esta vez fue muy útil dado que tuve que recurrir a él en el ciclismo. Parte de este “Plan B” es estudiarme la composición nutricional de todos los alimentos que dan durante la carrera (líquidos, geles y alimentos) para saber cuánto tomar/comer en caso que a la nutrición que llevo le pase algo (más adelante los detalles de lo que me pasó).

La carrera


El día de la carrera me desperté a las 4am. Desayuno y luego me voy directo a la zona de transición a revisar los últimos detalles de la bicicleta, revisar la presión de las ruedas, poner el computador y cargar la nutrición.

Después de dejar todo listo, calenté unos minutos y me fui directo a la partida. Eran las 6.25am y estaba en el agua en primera fila flotando junto a todos los triatletas de mi age-group (~300 en total). Me acuerdo de mirar a mis competidores alrededor, ver las caras de nerviosismo y concentración, y pensar la cantidad de horas, entrenamientos e historias que hay detrás de cada uno de ellos. No habían nubes en el cielo, el sol brillaba y yo estaba con una gran sonrisa y una sensación de agradecimiento pleno de poder estar ahí en el agua, en ese momento en la partida de un campeonato mundial. Con tanta emoción y a menos de 1 minuto de partir grito muy fuerte “vamos con todo mierda” y a los segundos dan la partida.


T1

Partimos muy fuerte los primeros 300 metros; muchos codazos, sacadas de anteojos y tiradas de piernas, como es común en las partidas en masa en agua. Ya a los 300-400 metros se “desgrana el choclo” y nos separamos en grupos y logro agarrar unas buenas piernas para ir detrás que me funcionó perfecto hasta la boya para dar la vuelta a los 950 metros. Ahí veo por primera vez el reloj y el pace promedio me marca 1:21/100mts, pero no me relajo, ya que sabía que ahora me tocaba una leve corriente en contra. Por mirar el reloj se me escapa el grupo y tengo que pegar un apretón bien fuerte para alcanzarlos (casi 100 metros a 1:10’ a 170 pulsaciones por minuto!). Los logro pillar y luego sigo hasta el final sin inconvenientes. Salgo del agua en 26 minutos, lo más importante con sólo 1.900 metros recorridos (primera vez que no me desoriento y nado de más en un carrera!).

Los 90 km de ciclismo

La bicicleta parte sin problemas. Los primeros 45 km son bastante planos y logro promediar 41km/h. Todo muy bien hasta ahí, con buenas sensaciones y muy atento a los watts y de no pasarme del rango que tenía planificado. Pero en el kilometro 47 adelantando a gente paso justo por arriba de unas líneas de división que tenían un relieve y se me caen las caramayolas con TODA la nutrición! (yo no uso geles o comida sólida, por lo que toda la nutrición para mi carrera va en las caramayolas que llevo). Pienso en un momento en parar a recogerlas pero después pienso “para esto es que se preparan los planes B”. Por suerte, me había aprendido la cantidad de carbohidratos que tenían las caramayolas que daban en los puestos de abastecimiento y según lo que ya había tomado/comido me da que tengo que tomarme cerca de 3 caramayolas para sustituir el déficit! De ahí en adelante tengo que parar/bajar la velocidad en cada puesto y tomar la mayor cantidad de Endura (no era ni siquiera Gatorade al que estoy más acostumbrado!) que mi cuerpo permite. A diferencia de los primeros kilómetros, los segundos 45 km tienen bastantes subidas (llegando a 23% de pendiente en una sección!), pero los termino sin inconvenientes.

Parte del plan era mantener un rango de watts dependiendo como me fuera sintiendo en la carrera, sin pasarme y “controlándome” hasta el final, por más que me dieran ganas de meterle! Habiendo hecho el circuito unos días antes sabía que los que le pusieran mucho en la segunda mitad de la bici les iba a pasar la cuenta en el trote (que también tenía sus propias subidas). Con esto termino la bicicleta muy fresco y con las piernas listas para lo que venía, promediando 304 watts y 149 pulsaciones por minuto promedio para las 2 hora y 22 minutos que duró el tramo de la bici.

Los 21 km de trote

Llego a T2 sin inconvenientes y parto el trote. Los primeros 5 km tuve que batallar con un calambre abdominal por todas las caramayolas de Endura que me tuve que tomar para compensar la nutrición que se me cayó en la bici! Por suerte los calambres bajaron y logré entrar en ritmo rápidamente. De la bici me bajé muy bien y con bastante energía, pero al igual que en la bici, me mantuve en el plan sin pasarme del pace que tenía planeado para no quemarme en los primeros kilómetros. Pasé los 10 km en 36 minutos con muy buenas sensaciones.

Alrededor del kilometro 13 empieza la mejor parte de mi carrera. Me doy cuenta que he estado pasando a mucha gente y pienso para mí mismo “en una de esas logro un top20 o incluso un top10!”. Un poco antes Paloma (mi polola), me había gritado bajando de la bici que estaba entre los top40, que ya lo encontraba extraordinario en una categoría (35-39 años) con ~300 personas y en el contexto de un mundial donde dentro de esas personas estaban los mejores de los mejores.

Sigo corriendo con un grupo de 4 personas a un ritmo bastante firme para esas alturas de la carrera (~3:40 min/km), pero sin pasar a nadie. Éramos 5 en total corriendo juntos por casi 4 kilómetros y nadie se atrevía a pasar y la cara de todos era de estar sufriendo y quemando aceite con todo (yo quiero pensar que estaba con una sonrisa, pero probablemente estaba con esa misma cara jaja). Fue ahí cuando pienso “ahora o nunca”. Cierro los ojos, aprieto los dientes y acelero dejando atrás al grupo que venía conmigo esos últimos kilómetros (promedié 3:14 min/km y 171 pulsaciones en ese apretón de casi 1 km). Miro para atrás y no me seguían, por lo que bajo un poco el ritmo para recuperarme del esfuerzo que recién había hecho y a lo lejos más adelante veo a 3 personas corriendo juntas. No tenía como saber si eran de mi age-group (al ser 2 vueltas a esas alturas ya habían varios age-groups corriendo su 1ª ó 2ª vuelta), pero algo me decía que sí.

En ese momento, a pesar de que me dolían hasta las muelas, empiezo a pensar en todas las horas, entrenamientos y sacrificios hechos por estar acá y que no me perdonaría no haber dejado todo en la carrera. Iba bastante molido, pero empiezo a repetir en mi cabeza “acuérdate que cuando la cabeza te dice que pares al cuerpo todavía le queda más de un 30% para dar” y así una vez más empiezo a acelerar y logro pillar al grupo un poco pasado el kilómetro 19. Ahí empezamos a trotar los cuatro juntos y uno inmediatamente se queda atrás y seguimos tres hasta el kilómetro 20. Gran parte del kilómetro 20 era casi pura subida después de la cual llegábamos a la meta. No se de donde saco fuerzas y empiezo a acelerar con todo y con cara de póker (aunque por dentro me dolía todo!). Me miran los otros dos, tratan de seguirme y primero se quedan uno y luego el otro. Yo sigo corriendo, miro para atrás y me doy cuenta que se quedaron, por lo que nuevamente bajo un poco el ritmo. A esas alturas yo iba corriendo “ciego”, es decir, no sabía en que lugar iba o en que lugar iban a los que había pasado (luego supe que esos 3 últimos que pasé en el kilómetro 20 eran los que venían 2º, 3º y 4º de la categoría!).

Con 500 metros para llegar la meta y con el red carpet a la vista veo otro corredor adelante mío a unos 10 metros, pero en vez de acelerar, esta vez pienso “uno más o uno menos a estas alturas no creo haga gran diferencia… ahora es tiempo de sonreír, saludar a la gente, hacer hartos high-fives y disfrutar el finish-line”. Luego supe que este corredor que iba adelante mío era el que iba primero de mi categoría y que me ganó el título de campeón del mundo por 6 segundos!!!

Luego de 4 horas y 13 minutos y 59 segundos cruzo la meta feliz y con una sonrisa gigante. Al primero que veo es a Folo que estaba justo en la llegada y le doy una gran abrazo. Luego escucho al animador decir “Eduardo della Maggiora second age-group athelete to cross the finish line”. Pienso que seguro escuché mal, porque no puede ser que haya terminado segundo. Veo a la Paloma la abrazo y le doy un beso gigante y le pido si por favor puede ver en que lugar terminé. Internet carga lento y luego de unos segundos carga la página de irnoman.com y veo que terminé segundo. No lo puedo creer, se lo muestro a la Paloma y los dos nos abrazamos y no ponemos a llorar. Es un momento que voy a tener guardado en mi corazón para siempre.

Post Carrera

Competir en un mundial representando a tu país, es algo que jamás se me va a olvidar. Subirme al podio de un mundial escuchando que nombren a tu país con orgullo, es algo que jamás se me va a olvidar. Terminar en segundo lugar a sólo 6 segundos de ser campeón del mundo, es algo que jamás se me va a olvidar. Recibir el premio en manos de Mark Allen, es algo que jamás se me va a olvidar. Cantar “we are the champions” con la Paloma, Folo y Rubén en la ceremonia de premiación es algo que jamás se me va a olvidar. El 4 de Septiembre de 2016 es un día que jamás se me va a olvidar.

Por último agradecer a todos los que me apoyaron y acompañaron en este proceso; a Brooks, Tamaya Gourmet, Xterra, a mi gran Coach Rubén Arias, por todo su apoyo, consejos y guiarme en este camino; a mis compañeros del TYM, grandes personas y deportistas; a Felipe Araya por toda la planificación de mi nutrición/alimentación estos meses y el meticuloso trabajo detrás de esto; a Francisco Samaniego por tenerme siempre a punto con los mejores masajes deportivos del planeta; a Folo y Trichile no sólo por la cobertura del mundial pero en especial por el increíble ambiente que armaron en Australia (No hubiese sido lo mismo sin Uds!); todo el grupo de Chilenos en Australia que hicieron que la carrera fuera sólo uno más de los miles de recuerdos que me llevo de Sunshine Coast; a mis amigos que desde Chile me mandaron mensajes y apoyo en los días previos, a mis socios en Tyndall por entender lo demandante de los entrenamientos que requiere este deporte; a mi familia, y en especial a Paloma por ser mi fan #1 y por todo su amor, apoyo y empuje en este proceso.


Ruben Arías y Eduardo della Maggiora

Ahora a descansar un poco y luego empezar a preparar los próximos desafíos.

Un abrazo a todos!

Eduardo della Maggiora
TYM

Fecha de la carrera: Domingo 4 de septiembre de 2016

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