Sebastian Villarroel: “Emocionado por llegar”


Race Report Patagonman 2019

Hace 3 años atrás junto a mi polola (Ángeles), que hoy en día es mi esposa, nos habíamos aventurado a unas vacaciones a recorrer la carretera Austral, donde la idea principal era poder disfrutar y conocer lo máximo posible en los 10 días que teníamos. Así que junto a nuestras mochilas pudimos recorrer gran parte de la zona norte y sur de Coyhaique, donde en especial el trekking donde uno comienza del sector de las Horquetas y cruza grandes bosques, llegando al maravilloso Cerro Castillo nos dejó asombrados y enamorados de ese especial lugar, donde sabíamos que teníamos que volver por más.

Después de haber escuchado la primera versión de esta gran carrera, en febrero de este año ya había tomado la decisión que tenía que participar, así que participé en la lotería y sabía que me ganaría un cupo. Cuando le conté a Ángeles de este gran desafío, le dije que iba a necesitar un largo periodo de entrenamientos y algunas competencias entre medio, me entendió, se emocionó y nos organizamos para cumplir en todos los ámbitos, familiares, laborales, deportivos y el más importante que era nuestro baby Gaspar que es mi gran motor y motivación.

La distancia a recorrer en un ironman nunca la había hecho en alguna competencia, pero si la había hecho por separado en cada disciplina, donde mis fuertes son el ciclismo y el trote. Tenía en el cuerpo varios fondos de ruta, con equipos y carreras de ciclismo, tenía la experiencia de correr varias maratones nacionales e internacionales, en las duatlones siempre andaba peleando los primeros lugares, así que tenía gran parte de la tarea hecha.

Mi objetivo principal como triatleta, entrenador y profesor de Educación Física, era cuidarme lo mayor posible en todos los aspectos: nutricional, psicológico, deportivo, sin lesiones ni enfermedades, pero el ritmo en el cual uno está inmerso, casi no da tiempo para el descanso funcionando de lunes a domingo, mas encima con el gran estallido social de este último tiempo, un mes antes de esta gran carrera me bajaron las defensas y se me activo el famoso Herpes Zoster, mezcla de stress y fatiga, así que gracias al rápido tratamiento de una alumna, logré tomarme una semana con calma y comenzar a sumar nuevas fuerzas y a enfocarme en el disfrutar, donde ya lo más duro se había hecho los meses anteriores.

Estas últimas semanas se me pasaron volando, donde todos los detalles del equipamiento, alimentación, repuestos y estrategias, era muy importante, así que había que dejar todo listo para viajar.

Ya en Coyhaique instalados, lo único que quería era que el clima nos acompañara, ya que el frío no es mi mejor aliado y el consumo calórico iba a ser brutal, así que los planetas se alinearon y el pronóstico de 20°C nos acompañaría, dejando atrás todos esos videos que nos enviaban del frío, lluvia y nieve.

El día de la carrera despertando a las 2:00 am, un horario de locos y esforzándonos en tomar un desayuno contundente, llegamos a la zona del parque cerrado y vemos en medio de la oscuridad el gran Quelat (ferry),que nos llevaría un par de kms mar adentro, donde tendríamos que dar el gran salto. El ambiente de nerviosismo, pero de gran apoyo y compañerismo se respiraba, donde compartíamos experiencias y nos calmábamos entre todos. El equipamiento Blueseventy (gracias a Luis por el apoyo), me acompañaría en las gélidas aguas.

Llegó el gran salto, el agua se sentía helada, comienzo a nadar con la cabeza fuera del agua y se escucha el gran bocinazo del ferry y partimos. Traté de irme a un ritmo uniforme, concentrado y enfocado, a ratos siento que el agua se pone más helada así que había que esforzarse y salir lo más rápido posible, tratando de seguir las otras boyas de seguridad con sus luces, que de verdad sirvieron de guía. Salí del agua en 1:20 horas, y me esperaba mi Ángeles. Me comenzó a hablar y me sentí con frío, pero todo soportable, tomé un poco de café mientras me secaba y me puse ropa seca, me comí mi pan con manjar y nos fuimos al ciclismo.

Sabía que esta etapa iba a estar ruda, pero el circuito maravilloso a uno lo tentaba en ir a tope. Miré mi ciclo computadora (IGSPORT_Chile, que Verito me apoyo), y me doy cuenta que los watts no marcaban, debió ser por la pila del volante, así que la sensación era lo importante y no pasarse con FC, a disfrutar y a recuperar lugares pensaba, a ratos pedaleando con otros competidores a lo lejos y gran parte del circuito solo. Pasando el km 90 en muy buenas condiciones, seguimos avanzando comiendo y bebiendo inteligentemente, pensando en que lo peor se venía más adelante. Entrando a Cerro Castillo se me comenzaron a terminar mis provisiones y mi support no llegaba, km 135 y todavía no aparecía, así que pare a pedir agua y me dieron otros alimentos, aventurándome en los últimos kms con subidas fuertes y el viento que comenzaba a molestar, pero las subidas a Farellones y Valle Nevado, ayudaron a sentirme fuerte en la última parte, luego la fuerte bajada y mi preocupación era mi Ángeles que venía manejando junto a mi Gaspar y a las madres.

Llegué al parque cerrado en buenas condiciones, a dejar mi Specialized (Pancho Zurob por el asesoramiento y a Leobike que la deja fina), me tenía que tomar una leve pausa, ya que llamé a la Ángeles y venían bajando la cuesta del diablo a toda velocidad, así que en esos 20 minutos pasé al baño, me hidraté y me dieron algo de comida, mi cuerpo quería salir rápido a correr, pero mi mente me dijo relájate y tómalo con calma, y así tuve que ser.

Ya equipado para correr, sentí mis piernas en buen estado y comencé a subir un cerro y dije esto va a ser un largo día. La vista hermosa ayudaba, pero las fuerzas iban disminuyendo, entramos a un camino más amplio, pero las subidas y bajadas hacían lo suyo, corría junto a otros triatletas y todos sufriendo y haciendo lo mejor posible. Me dolían los pies y los dedos, sólo quería llegar al km 32 para cambiarme las zapatillas y correr junto a mi amor por los últimos kms, donde a ratos teníamos que caminar, pero sabía que quedaba poco. El tiempo no me preocupó en este último tramo, pero había que recorrer ese largo tramo y llegar a la avenida larga y asfaltaba. Sólo quería tomar a mi Gaspar en brazos y ver su carita, últimos kms y la energía por el suelo, dolían las piernas y ya no quería más isotónico ni geles.

Se veía desde lejos el gran pórtico, Ángeles se adelantó y tomó a Gaspar, emocionado por llegar tocamos esa tan preciada campana y el alma me volvió al cuerpo. Felicidad por cruzar la meta y por cumplir mi gran objetivo de este año, me esperaba mi madre fuente de motivación y garra, mi suegra que también nos sigue en nuestras locuras y las disfruta, debutando en la distancia completa y lo extremo le otorga otra categoría a esta gran carrera y preocupado de todos los triatletas que me cruce en el largo trayecto lleguen a cruzar la meta.

Agradecer a mi familia por su cariño, amor y comprensión en este gran desafío, donde el aspecto mental de estar tranquilo cumpliendo duros entrenamientos me dio la tranquilidad necesaria para completar esta larga ruta.

Agradecer a mi equipo Andesteam, por creer en mí y darme sus mejores vibras, compartiendo entrenamientos desde hace años ya, donde lo importante es creer siempre que se pueden lograr los objetivos con trabajo, dedicación y pasión.

Agradecer a todos los que apoyaron la causa, amigos, marcas de equipamiento (Virtual Bike, Scientific Body, Sport Salud) y a todos los que algún momento me dijeron que estaba un poco loco, pero había que debutar a lo grande y se logró.

Sebastián Villarroel
Andesteam

Fecha de la carrera: Domingo 01 de diciembre de 2019

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