Cristhian Möller: “Lo hiciste increíble papá”
Race Report – Campeonato Mundial IRONMAN 70.3 Niza 2026
Luego de haber completado semejante prueba como lo fue el mundial de Niza, comenté en casa que no me fue como hubiese querido, y mi hijo de 10 años de inmediato me señaló, “pero papá ¡te fue increíble!”, y pensé en las diferentes expectativas que podemos tener. Para ellos, el solo hecho de cruzar la meta es un acto heroico.
Nada de tiempos, vatios, latidos por minuto, gramos de CHO, etc, eso no es lo queda grabado en el corazón, sino haber estado ahí, y eso deberíamos tenerlo muy en cuenta porque pese a tener todo preparado, cualquier imprevisto que nos haga mermar el resultado no puede condicionar nuestra felicidad. Haber concluido un gran proceso rodeado de la familia y equipo, eso vale mucho.
Completé la natación luego de largar 2 horas 10’ después de los Pro, con la última oleada y sintiendo el calor en el aire y en el agua, pero lo disfruté contemplando la bella ribera nizarda a lo lejos.
La T1 impecable y dispuesto a enfrentar el temible Col de Vence, que no sentí terrible, como sí lo fue el calor que me golpeó incesantemente la espalda en el ascenso.
Un mal movimiento en el segundo avituallamiento detonó un fuerte calambre en un isquiotibial y de ahí en adelante, fue una batalla por tratar de llegar con piernas a la media maratón. La bajada hacia el valle comenzó con un viento tibio pero en contra, que hizo parecer el descenso un plano, apenas llegando a los 28 km/h.
Las 3 botellas de PH1000, que agarré, que no estaban llenas y menos frías, no sé si surtieron efecto en mis desgastadas fibras para compensar el desgaste provocado hasta ahí, pero llegué a la T2 con ganas de correr, y con dos amigos de la categoría, Aspillaga y Nico Muñoz. Pudimos compartir algunos km sobre el asfalto caliente del Promenade, hasta que tempranamente reaparecieron los calambres, y de ahí en adelante, otra batalla mental.
Fue un ritmo cansino, nada que ver con mis sureños y rápidos bricks invernales. Intentando mantener la mente fría que era lo único fresco que había a esa hora del día.
Los azotes del calor me hicieron sufrir más de lo esperado, hasta que al fin se asomó a la anhelada alfombra de meta, pero ahí me ocurrió algo inédito. A 20 metros del fin no podía siquiera caminar. Me acerqué a las vallas para sostenerme y una abuela me tomó la mano pronunciando en su lengua extranjera, al menos para mí, unas poderosas palabras de ánimo. Estiré, respiré y avancé. 
Fue un minuto en apenas 20 metros hasta que al fin pude concluir, levantar mis brazos y agradecer al Dios infinito por permitirme estar ahí… y al bajar la rampa, mirando a mi derecha, sus propios brazos me esperaban en los abrazos de mis tres tesoros sonrientes, a quienes solo les importó que lo pude lograr, exclamando “¡lo hiciste increíble papá!”.
Por Cristhian Möller
Fecha de la carrera: Domingo 13 de septiembre de 2026

















